Nil Hahoutoff y su enseñanza

Esta exposición va destinada a presentarles dentro de mis limitaciones, al hombre que dio valor a mi existencia y me hizo vislumbrar la esencia de toda vida. Sus cualidades, el enfoque de su enseñanza, su ejemplar y peculiar forma de conducta…

Nacido el 2 de Julio de 1900 en Tiflis, en el Cáucaso y fallecido el 17 de Octubre de 1982 en Paris. Nil Hahoutoff tuvo una vida rica en acontecimientos externos e internos. Después de una infancia feliz y una esmerada educación en Rusia, la Revolución de 1917 le obliga junto a su familia, que se encuentra en esta época de vacaciones en Niza, a elegir Francia como tierra de asilo. Enfrentándose, no sin violencia a veces, a las situaciones de la vida y experimentando durante dos años la vida, la dura vida de vagabundo, llevando una existencia de paria rehusando aceptar lo que le parece inaceptable.

El encuentro en Paris con aquél que más tarde será su instructor en Yoga hacia los años 1925-26 fue determinante para su futuro. De paria, en plena etapa de aceptación, pasará a ser un ardoroso combatiente para la obtención de una conciencia liberada,  permaneciendo sin embargo por su propia elección al margen de normas establecidas. Durante 10 años completos proseguirá la enseñanza de Yoga junto a su instructor IRANMOYI CHANDRA GOSH (escritura fonética). Este indio como él decía ” de piel oscura y de conciencia clara”, de aproximadamente 80 años de edad en el momento de su encuentro. Esta enseñanza muy completa, abarcaba ramas tan diversas y al mismo tiempo indisociablemente complementarias como el Hatha Yoga, el Kundalini Yoga, el Swara Yoga, el Laya Yoga, el Jnana Yoga y otras.

Un ayuno de 40 días fue su primera práctica. La continuación de su aprendizaje fue una constante sumisión a una disciplina de vida exigente y sin concesión. Le era requerida una entera disponibilidad por su parte ya que a veces podía trabajar con él (su instructor) durante tres días y tres noches seguidas, como otras desplazarse en plena noche para sólo cinco minutos de intercambio, teniendo para ello que recorrer a pie la distancia, gran distancia entre los extremos de Paris, que separaba ambos domicilios, ante la escasez económica para pagarse un taxi. Pero esta había sido su elección y como a él le gustaba decir “Dejarse pasar por la piedra, por la piedra pómez”, completa aceptación, y ello con una absoluta confianza hacia aquél que le educaba con tanta firmeza y tanto amor.

Toda su vida se vio orientada por la preocupación de ponerse al servicio de la tarea que le había sido confiada. Combatió para promover un Yoga de calidad en toda su pureza como él lo había recibido, desechando todas las formas de adaptación posible que atraen el deseo de cualquier valorización o más simplemente la falta de esfuerzo que necesita la apertura a una comprensión (precisión, claridad en pensamiento, palabra y obra). En este sentido sostuvo un combate riguroso.

Dejemos que sus ideas nos hagan comprender mejor esta noción de rigor que le definió.

El rigor es la actitud mental resultante de una visión exacta del objeto, acompañada de la abstención absoluta de librarse, por las razones que sean, de la exacta conducta que resulta de ello.

No confundir el rigor con el rigorismo que aun siendo éste último también una conducta impuesta, proviene del exterior y no está necesariamente basada sobre una visión exacta del objeto.

Otra confusión, cuando alguien manifiesta el rigor del pensamiento se dice que es riguroso, y esto es justo, pero no es justo que por una confusión de vocablos se tache a alguien de rigorista y menos aún de sectario, como hacen prácticamente todos aquellos que no han accedido todavía al completo rigor del pensamiento y del lenguaje.

En nuestras vidas, en nuestra práctica de Yoga y lo que es más grave, en la transmisión que hacemos del Yoga, la falta de rigor es casi general. La falta de rigor en la vida hace que pasemos al margen de la vida (sólo rozándola). La falta de rigor en el Yoga hace que pasemos al margen del Yoga.

Hombre de fuerte y magnética personalidad que no dejaba a nadie indiferente, viviendo intensamente con todas las fibras de su ser, dedicado a servir humildemente al Yoga con toda la exigencia requerida, rebosaba bondad y amor hacia los demás. Tenía una mirada que llegaba a lo más profundo de cada uno. Todos aquellos que pudieron tratarle de cerca pudieron experimentar la total libertad que respetaba en cada uno, ayudándole en la medida de sus posibilidades a emprender su vuelo, apoyándole pacientemente cada vez que era necesario y compartiendo plenamente, por su benevolencia y sus ánimos, la alegría que resultaba de una etapa superada.

Practicando una total humildad, esa “exacta apreciación de uno mismo con relación al Universo“, rehusaba toda forma de valorización fuese la que fuese.

Los títulos de Presidente del S.N.P.Y (Sindicato Nacional de Profesores de Yoga) y de Vicepresidente de la F.N.E.Y, sólo fueron puramente utilitarios para este pionero de Yoga en Francia. Él pidió la dimisión de sus funciones cuando ya no pudo asumirlas y no quiso de ninguna manera título honorífico.

Tuvo a menudo que defenderse de la idea formada por otros de la enseñanza método Hahoutoff que no existe, y respondía simplemente, que él enseñaba Yoga.

Se dedicó a vivir conforme a lo que enseñaba y lo vivía con un placer no disimulado. No deseo nunca ser imitado, interesado en que cada uno naciese a sí mismo.

No deseaba que se hablase de él, sino sólo que se transmitiese lo que de él se había recibido. Sus exposiciones sobre imperativos para obtener la liberación ayudarán a comprender mejor el espíritu de claridad y las exigencias que fueron suyas y que él puso al servicio de la transmisión de ese preciado tesoro que él había recibido con tanta inteligencia, valor y corazón y que constituyó lo esencial de su razón de ser.

ENCUENTRO Y RELACIÓN ENTRE MAESTRO Y DISCÍPULO

Es verdad que hacia Nil Hahoutoff me lleva un gran amor y un intenso agradecimiento pero lo que les voy a relatar no son banales adulaciones sino consecuencia de profundas reflexiones y experiencias vividas junto a él.

Durante 1973 con ocasión des Assises de Yoga en Vichy tuve la oportunidad de conocerle. Era una mañana radiante, la mayoría de los participantes iban llegando al bello y amplio recinto donde tendría lugar este gran encuentro. Avanzábamos hacia uno de los edificios cuando oí decir,  “aquél es Nil Hahoutoff“. A unos 40 metros acompañado de 3 o 4 de sus discípulos pude verle. Antes de llegar a él ya nos observaba. Por medio de la persona que me acompañaba fui presentado a él.

-“Bonjour Manuel“-, y en ese simple saludo, hoy en día, aún me parece entender: ya ha llegado, ya está aquí, ahora empieza su camino.

Fueron momentos breves pero intensos, su profunda y limpia mirada, su amable gesto de acogida me cautivaron. Mi fuerte ego hasta entonces inflexible, mi autosuficiencia, mi personalidad analítica y de conclusiones racionales, la no aceptación de los consejos o dirección por parte de otro, todo eso sucumbió ante este hombre de unos 70 años, de aire bondadoso y jovial al que seguiría después durante el resto de su existencia terrena. Y hoy en día, cuando surge algún contratiempo, evocándole, él es el medio que me permite encontrar la solución.

Aprovecho este comentario para hacerles saber que según la tradición, la evocación, la imagen mental, la pronunciación del nombre del maestro o del instructor se puede considerar como mantram, mandala poderosos que, dado el estado de fervor interiorizado del que lo emite, lo conectan con él, elevando su nivel de conciencia, con una visión más clara de la vida. Respuestas a ciertas preguntas, soluciones a determinados obstáculos, surgirán como resultado.

Nil Hahoutoff pertenece al sendero del Jnana Yoga o mejor, del Jnana Marga, definiendo esta vía como la del conocimiento que permite desarrollar todos los niveles del ser a la luz de la Inteligencia. Por este sendero el hombre investiga a la luz del discernimiento. Este discernimiento junto a una gran voluntad permite distinguir lo aparente y engañoso de lo real y verdadero. El Jnana Yogui,  por medio de un desarrollo activo de su facultad de discriminación puede llegar a diferenciar al hombre interior del aparente y trabajar en pro del primero. Esta práctica de discernimiento, de reflexión y preguntas constantes, trae consigo un conocimiento que no se deja condicionar ni por los conceptos, ni por los contenidos emocionales, ni por los juegos mentales, conocimiento que, basado y al mismo tiempo dinamizado por la más clara y elevada inteligencia discriminativa, no cae en las redes de Maya.

Esta precisión que nace de la más alta reflexión y de un rigor poco común, es o fue su principal característica. Su pensamiento justo, expresado por medio de una semántica correcta, palabras claras y adecuadas, con un gran contenido hacen su enseñanza comprensible, eliminando la ignorancia y devolviendo la ansiada libertad.

Su precisión e ingenio, propios de un constante estudio, y como él decía, de una constante investigación en el propio laboratorio interior, le autorizaba y calificaba desde su trabajo postural esmerado, exacto y puntual, hasta los conocimientos más profundos de la mente humana, conocimiento que transmitía con facilidad y una fuerza de penetración tal que infundía valor y transformaba al alumno.

Destacan sus cualidades humanas de amor y ayuda hacia los demás. Aprovecho para decirles que el Jnana Yoga no se limita a dicha vía sino que aconseja la práctica de las demás. Cada individuo está constituido por diferentes aspectos, algunos de los cuales son más prominentes que otros. Generalmente el aspecto que más destaca va a definir su actividad yóguica pero sin descuidar los demás que corresponderán y desarrollarán otros aspectos de él, la sensibilidad transformada en Amor, la actividad transmutada en acción desinteresada… Todo este trabajo completo conduce a una mayor armonía que ayudará al Jnani a obtener más progresos en su propia vía o Marga.

El amor de Nil era inmenso como su alma. Yo pude observar y sentir, con respeto y al mismo tiempo muy de cerca, la profundidad de su mirada bondadosa, y de esa profundidad, el amor que emanaba de sus palabras, sus consejos, su rigor en la práctica, todo era amor, dedicación vibrando con una clara inteligencia. Gran defensor y ejemplo vivo de Yama y Niyama.

Hombre dedicado constantemente a la enseñanza y al estudio, de una gran capacidad de trabajo, a pesar de su edad. A propósito de la edad, en nuestra sociedad la palabra viejo da a entender algo inservible, achacoso. En Yoga, viejo y vejez supone madurez, claridad, luz. Se dice que el hombre a los 63 años accede a la vejez, accede quiere decir que pasa a una etapa superior de conciencia, de conocimiento, y se convierte en una espada resplandeciente, una espada de luz que guíe a los demás. Y Nil fue y sigue siendo esa luz guía y ejemplo para los que tratamos de seguir su enseñanza.

Resumiendo, dado su amor infinito, su claro discernimiento, su profunda reflexión, su dedicación plena, su humildad y su gran riqueza al mismo tiempo, su transmisión constante, su vivir, en definitiva todo aquello que define a un gran hombre, un alma grande, Nil Hahoutoff es un gran ejemplo y su enseñanza simboliza y marca un camino que aunque no es fácil, conduce a espiritualizar la vida a hacer de nuestra vida algo glorioso y digno, algo que merezca la pena ser vivido y transmitido.

LA ENSEÑANZA

Con respecto a la enseñanza, quien mejor que él para darles una idea de cómo consideraba la enseñanza que impartía. Sirvan sus palabras a una pregunta propuesta en el curso de un seminario en Toulouse.

¿Cómo se sitúa y se inserta en la linea tradicional la enseñanza de Nil Hahoutoff?

Dado que la columna vertebral es fundamental para el yogui, nosotros la trabajamos en profundidad (y esto le da un matiz especial). Puedo decirles esto, porque hablarles de cómo esta enseñanza se inserta en la línea tradicional soy totalmente incapaz, ya que aquél que me transmitió esta enseñanza que yo considero, nunca me dijo: yo pertenezco a tal o tal escuela. Se habla de escuelas del Sur, de escuelas del Norte, de Rishikesh, de Madrás, de tal o tal región. Él no se colocó nunca bajo ninguna bandera. Enseñaba diciendo, hay esta forma de hacer, esta otra forma de hacer, las diferentes aproximaciones, con las diferentes ventajas de una y de otra. Y a mí me pertenecía y pertenece elegir la más conveniente, con la que poder alcanzar lo que hay que alcanzar, interiorizarme en la postura, y percibir la vibración interior.

Ustedes aprenden una cosa de una persona, otra persona les enseña otra manera y ustedes eligen el mejor vehículo que les lleve allá donde quieren ir. La importancia radica en su objetivo, lo que a través del Yoga buscan. El objetivo del Yoga es extremadamente ambicioso como ustedes saben. El objetivo del Yoga es el de Realizarse como manifestación particular de Brahman, esta manifestación particular que en esencia es el ser humano. El ser humano no es todavía algo acabado en su formación. A él le corresponde terminar de conformar sus estructuras y volverse plenamente eficaz, totalmente realizado.

¿Qué quiere decir Realizado?

A veces se emplean muchas palabras sin definir exactamente lo que ello significa.

Realizado quiere decir: “llegar a la última expresión de lo que se puede esperar del ser humano que sea.” Es evidente que el ser humano tal y como se comporta y lo vemos hoy en día, no es algo ni acabado, ni perfecto. Es evidente que no es lo que de él puede esperarse que sea. Este hombre que a veces definimos como pobre desdichado, lleno de contradicciones interiores, lleno de dudas y dolores y tan vulnerable en el plano físico, tan degenerado y debilitado y a merced de cualquier cosa e incluso de microbios, es evidente que alguien así no puede ser lo que se espera del ser humano que sea.

A través del Yoga le corresponde al ser humano en el plano de la manifestación transformarse, es decir, encarnado tal y como él se manifiesta sobre la tierra, por una parte transformarse en algo infinitamente más perfecto de lo que cada uno de nosotros somos por nuestra propia cuenta actual, y por otra parte, llegar a descubrir en el interior de sí mismo nuestro componente esencial, que es esa parcela divina que se llama Atman y vivir enteramente en ella. Este lenguaje puede parecer oscuro a ciertas personas, pero no creo que lo sea para ustedes, puesto que aquél que les dirige estoy seguro que lo hace en esta vía espiritual, y por lo tanto estas nociones no les son extrañas. Por otra parte, tampoco creo que ustedes sean, por lo menos la mayoría, opuestos a esta concepción como aquellos que se dicen ateos y para los cuales no hay nada que no sea groseramente material. Creo que la mayoría de ustedes sino todos, aceptan por el contrario, el postulado de que el ser humano es una parcela divina, está encarnada en el cuerpo que es el nuestro y que a través de este cuerpo puede progresar y puede expresarse. Bien, pues es así, de esta manera como transmito la enseñanza, en esta dirección, y con esa finalidad. Y considero, como ya he tenido la ocasión de decir otras veces, que ninguna de las aproximaciones o estilos de Yoga que nos son transmitidos honestamente, por personas honestas, se oponen entre sí.

Y este es y ha sido el enfoque de su enseñanza, que ojalá todos podamos llevar a cabo.

NORMAS DE CONDUCTA

Pero naturalmente expuesto así no desvela los matices peculiares de su enseñanza, aunque habiéndole conocido por las exposiciones anteriores, ya pueden hacerse una idea.

En qué se traduce todo lo expuesto y expresado por Nil a nivel práctico para precisamente aproximarse a ese gran objetivo de Realización que él define como “la última expresión de lo que se puede esperar del ser humano que sea”.

Definamos algunas normas de conducta para dicha aproximación.

En primer lugar mantener presente, con ardor y deseo el objetivo a realizar, no olvidarlo.

Una metodología, adaptada y adecuada, con datos puntuales que permitan definir con claridad el contenido, la finalidad, los efectos y la técnica en las diferentes ramas del Yoga (Hatha Yoga, Raja Yoga, Kundalini Yoga, Jnana Yoga,etc…). Veamos como ejemplos técnicos: en el Asana, un trabajo depurado con el máximo de detalles que enriquezcan y beneficien el amplio esquema corporal y el máximo despertar y conducción de energías. Esmerado trabajo vertebral.

En el Asana se desarrollan cualidades para prácticas ulteriores (sensibilidad, determinación, voluntad, rectitud, confianza, seguridad, elevación del nivel de conciencia…). Cada Asana es una técnica de Meditación.

En el Pranayama, datos precisos que permitan utilizar eficientemente las estructuras respiratorias en pro del Kumbhaka, con la consiguiente expansión y acúmulo de prana; donde pueda expresarse el silencio interior y el pensamiento se concentre.

Dharana. Técnicas de concentración y meditación que dada su naturaleza puramente mental, deben exponerse con suficientes y claras indicaciones para no perderse y poder superar obstáculos, unificando estructuras internas y profundizando adecuadamente en sí mismo.

Toda esta práctica  o Sadhana interna llevada de una manera constante, con un rigor y una disciplina bien comprendidas, consecuencia de una inteligencia especialmente abierta a la sensibilidad y sabiendo dosificar la voluntad propia. De manera que dicha inteligencia se transforme en Intuición, la sensibilidad en Sentimiento, Amor, y la voluntad propia se abandone a la voluntad divina.

Una forma de vida que aplicada a todas las actividades cotidianas faciliten y cooperen al crecimiento interior. Entre otras una alimentación conveniente, ejercicios aplicados al comportamiento, disponibilidad, estudio, vigilancia constante. Yama y Niyama en práctica. Todo esto forma parte de la Sadhana exterior.

El verdadero descubrimiento de estos requisitos enunciados y otros, así como sus efectos, serán consecuencia de un compromiso consigo mismo y con la enseñanza elegida. QUE ASÍ SEA PARA TODOS.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *